Bruselas recorta drásticamente su previsión para el PIB de la eurozona en 2022

La guerra desatada en Ucrania tras la invasión rusa, sumada a la economía post pandémica, las tensiones energéticas, el precio del gas disparado, entre otras cosas ha provocado un recorte generalizado de las previsiones de crecimiento económico para el conjunto de la Unión Europea.

La Comisión Europea recortó este lunes más de un punto su previsión de crecimiento del producto interior bruto (PIB) de la eurozona en 2022, hasta el 2,7 % desde el 4 % que proyectó en febrero, por el impacto de la guerra rusa en Ucrania, y estima que la inflación media este año alcanzará el 6,1 %.

De forma idéntica, la expansión económica este año para el conjunto de la Unión Europea también lo sitúa en el 2,7 %, lo que supone de nuevo una rebaja de 1,3 puntos porcentuales, mientras que el crecimiento de los precios en el bloque será del 6,8 %, según las previsiones de primavera del el Ejecutivo comunitario.

Para el ejercicio de 2023, Bruselas prevé que el crecimiento del PIB será del 2,3 % tanto en la zona euro como en los Veintisiete, así como que la inflación se moderará hasta el 2,3 % y el 3,2 %, respectivamente.

Bruselas argumentó esta actualización a la baja por los “nuevos retos” que ha provocado la invasión de Ucrania ante unas perspectivas económicas que antes de la guerra pronosticaban una expansión “prolongada y robusta”.

“La invasión rusa de Ucrania está causando un sufrimiento y una destrucción sin precedentes, pero también está afectando a la recuperación económica de Europa. La guerra ha derivado en un aumento de los precios energéticos y ha causado más problemas en las cadenas de suministro, por lo que la inflación se mantendrá ahora alta por más tiempo”, resumió el comisario de Economía, Paolo Gentiloni.

Por países, los que registrarían un mayor crecimiento económico según las previsiones de Bruselas serían Portugal (5,8 %), Irlanda (5,4 %), Malta (4,2 %), España (4 %), Austria (3,9 %) y Eslovenia y Polonia (3,7 %).

Por el contrario, los socios del bloque con las tasas de expansión económica más moderadas en 2022 serían Estonia (1 %), Alemania y Finlandia (1,6 %), Lituania (1,7 %), República Checa (1,9 %) y Bélgica y Letonia (2 %).

Pero en cualquier caso, la Comisión Europea advierte de que los “riesgos” para la economía europea dependen “enormemente” de la evolución de la guerra y “en especial” de su impacto en los mercados energéticos.

Las previsiones, recuerda Bruselas, se enmarcan en un escenario de crecimiento de precios, impulsado por el encarecimiento de la energía tras la guerra abierta en el este. En el caso de España, la Comisión duplica la previsión de avance del índice de precios al consumo (IPC) en 2022 respecto a las proyecciones de principios de año, pasando del entorno del 3% al 6,3%.

“Se espera que la recuperación económica continúe en España a pesar de las perturbaciones creadas por la guerra contra Ucrania. Las inversiones en el marco de los fondos europeos y la recuperación del sector turístico deberían apuntalar el crecimiento durante el horizonte previsto. Se prevé que la inflación general alcance su punto máximo a mediados de 2022 y promedie un 6,3 % en 2022. Se espera que el mercado laboral se mantenga fuerte, con la tasa de desempleo en su nivel más bajo nivel desde 2008, y que el saldo del gobierno general mejore, ayudado por fuertes ingresos”, dice en líneas generales informe sobre España.

El análisis de Bruselas incluye un escenario mucho más severo caracterizado no sólo por unos precios energéticos incluso por encima de lo esperado, sino también por un “corte completo” en el suministro de gas desde Rusia que absorbería prácticamente todo el crecimiento del PIB en la zona euro, puesto que lo encogería hasta el 0,2 % este año y dispararía la inflación por encima del 9 %.

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