Estados Unidos y 60 países más firman Declaración por una Internet global, abierta e inclusiva

Estados Unidos y otros 60 gobiernos alrededor del mundo –entre los que figuran todos los miembros de la Unión Europea– firmaron la Declaración para el Futuro de Internet, un documento que promueve un Internet “abierto, libre, global, interoperable, confiable y seguro”.

La Declaración fue presentada el pasado jueves 28 de abril en un acto híbrido celebrado en Washington D.C. y organizado por el Consejo Nacional de Seguridad de la Casa Blanca. Margrethe Vestager, vicepresidenta ejecutiva para una Europa Adaptada a la Era Digital, y Thierry Breton, comisario de Mercado Interior, participaron por videoconferencia.

El documento es un conjunto de compromisos de parte de los países firmantes para proteger y promover los principios básicos que conforman el Internet, tales como la protección de los derechos humanos, la creación de la confianza y avanzar en la inclusión.

“A nivel mundial, estamos presenciando una tendencia de aumento del autoritarismo digital en la que algunos estados actúan para reprimir la libertad de expresión, censurar sitios de noticias independientes, interferir en las elecciones, promover la desinformación y negar a sus ciudadanos otros derechos humanos”, advierte la Casa Blanca en un comunicado.

El documento se construyó a partir de consultas por parte de los funcionarios de la administración del presidente Joe Biden con otros gobiernos, así como con representantes del sector privado, la academia y la sociedad civil.

El documento reconoce también la urgencia por llevar conectividad a millones de personas que aún enfrentan barreras de acceso, así como de abordar los riesgos y amenazas de ciberseguridad que socavan la confianza y confiabilidad de las redes.

Además de los llamados a abstenerse de “apagones de Internet impuestos por el gobierno o degradar el acceso doméstico a Internet” y “bloquear o degradar el acceso a contenidos, servicios y aplicaciones legales en Internet”, la declaración respalda medidas para promover “servicios asequibles e inclusivos” y acceso confiable a Internet“, además de una variedad de objetivos de privacidad, seguridad y derechos humanos.

Entre los gobiernos de América Latina que se adhirieron a la Declaración se encuentran Argentina, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Jamaica, Perú, Trinidad y Tobago, y Uruguay.

“Esta Declaración representa un compromiso político entre los socios de la Declaración para promover una visión positiva de Internet y las tecnologías digitales. Reivindica la promesa de Internet frente a las oportunidades y desafíos globales que presenta el siglo XXI. También reafirma y vuelve a comprometer a sus socios con una sola Internet global, una que sea verdaderamente abierta y fomente la competencia, la privacidad y el respeto por los derechos humanos”, afirma la Casa Blanca.

A partir de los conflictos políticos surgidos de la guerra comercial con China y la guerra entre Rusia y Ucrania, los temores se han incrementado alrededor de una posible división del Internet, que dejaría de ser global e interoperable, con imprevisibles consecuencias para los usuarios y la industria.

“Internet hoy forma parte de nuestra vida cotidiana. Frente al poder corporativo y al poder estatal, los principios de Europa en materia de Internet se basan en una idea clara: el poder de los ciudadanos. Así pues, nuestra visión es la de una Internet mundial y abierta en la que las personas puedan expresarse libremente y las empresas tengan la oportunidad de competir e innovar”, señaló Vestager durante la presentación.

Entre los principios de la Declaración se incluyen compromisos para proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales de todas las personas; promover una Internet global que promueva el libre flujo de información; y proteger y fortalecer el enfoque de gobernanza de múltiples partes interesadas que mantiene el funcionamiento de Internet en beneficio de todos.

Los gobiernos de Europa y Estados Unidos señalan que continuarán buscando sumar a nuevos países, además de contactar al sector privado, las organizaciones internacionales, la comunidad técnica, el mundo académico y la sociedad civil, así como con otras partes interesadas, para trabajar en asociación y alcanzar los objetivos propuestos.

Se espera que los trabajos sobre la Declaración finalicen el próximo verano de 2022, en el que los socios debatirán con la comunidad multilateral la manera en que la Declaración y sus principios pueden elevar y apoyar el futuro de Internet a escala mundial.

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